Una memoria débil deriva de una noticia sobre el incidente que sufrió una pareja. Él de 83 años, ella de 76 y ambos con un cierto grado de deterioro cognitivo. El pasado 9 de junio salieron a pasear. Querían visitar un paraje que les traía recuerdos de otro tiempo. Pero el crecimiento del municipio transformó las vías de comunicación con las poblaciones colindantes. Y ellos lo habían olvidado. En sus mentes pervive la idea del lugar que frecuentaban de jóvenes. Recorrieron más de siete kilómetros sin localizarlo. Porque ya no existe.
El problema es que el termómetro superaba con mucho lo habitual para esas fechas. Fueron horas de una gran tensión para la familia, que los buscó por todas partes. A las dos de la tarde avisaron a la policía. Se estableció un dispositivo de búsqueda. El calor iba en aumento y con ello el riesgo. La pareja llevaba un teléfono móvil con cámara que, no sin dificultad, utilizaba el hombre. Llamaron una y otra vez, sin respuesta. Por fin descolgó. Se esperaba obtener una imagen de la zona en que se encontraban. No fue posible. Y optaron por utilizar drones. Pasaban las siete de la tarde. De repente, surge una imagen. Llega el júbilo: el rescate ya está al alcance de la mano.
Una memoria débil en una pareja de Leganés
Horas más tarde, los sanitarios que les atendieron anunciaban su evolución favorable. Todo quedó en un susto. Por fortuna, el desenlace fue propicio para la pareja, su familia y los agentes que participaron en la búsqueda. Enhorabuena a todos. El municipio donde ocurrió fue hace años protagonista de un amplio estudio sobre la vejez. La investigación, Envejecer en Leganés, se publicó en 2004 y puso de manifiesto la importancia de las relaciones sociales para un envejecimiento activo.
Y es que la vinculación con quienes nos rodean es básica en la vejez. Quizá es el factor que encierra el secreto de la longevidad.