Se ha puesto en marcha una campaña contra el edadismo de la cosmética. Pretende combatir la imagen negativa de la vejez que ofrece la publicidad en la mayoría de las marcas. Porque las empresas emplean usualmente como reclamo las palabras antiedad o antienvejecimiento. Con ello lanzan un mensaje que equipara la vejez a una condición que hay que ocultar a toda costa. Y los ejemplos no faltan.
El envejecimiento es un proceso natural en la vida de las personas. Pero el lenguaje de la cosmética lo convierte en un enemigo a derribar. El marketing repite expresiones como eliminar, corregir o frenar el paso del tiempo… Es una óptica artificial y falsa; un discurso que daña a todos, no solo a los mayores. Y no hace sino evidenciar la discriminación por edad.
Grandes Amigos y su campaña contra el edadismo
La Fundación Grandes Amigos es una ONG que lucha por los derechos de las personas mayores. Su iniciativa más reciente es una campaña denominada «Por una cosmética libre de edadismo«. La acompaña un manifiesto, junto a una recogida de firmas, y la apoya el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.
Ana Torrent es su protagonista. La actriz, con ironía, señala el buen trato que la industria da a los animales en la actualidad y utiliza como lema «La cosmética ya no es cruel con los animales. Hagamos que deje de serlo con las personas«.
La obsesión por la eterna juventud es una constante en la sociedad occidental. Sin embargo, hay que valorar la vejez, una etapa más de la vida. Lo que cuenta en ella no son las señales que deja el paso del tiempo. Es mucho más relevante saber aprovechar la experiencia acumulada a lo largo de los años. ¡Luce con orgullo tus canas y arrugas!