La edad no es un obstáculo para ir al gimnasio. Y aquí está la prueba, porque la protagonista tiene 100 años. Es posible pensar que hace deporte desde muy joven, como si eso le restara algo de mérito. Pero es que ni siquiera es así: empezó a entrenar a los 93 años. Todo un récord que merece la pena destacar; sobre todo, por lo poco habitual.
Su nombre es Iñaxi Lasa y nació el 21 de agosto de 1924 en Ichaso (Guipúzcoa). A los 8 años perdió a su padre; su madre quedó al cargo de ocho hijos, seis chicas y dos chicos. Cuando tenía 13 años, estalló la Guerra Civil Española; es fácil imaginar las penurias de la familia. Se casó a los 34 y tuvo un único hijo, Iñaki. A los 89, en 2012, se quedó viuda.
Su historial clínico es largo. Superó un cáncer de mama y una histerectomía (extracción del útero), ha sufrido dos roturas de cadera, resistió al covid con 98 años, tiene una degeneración macular que le impide ver bien y su audición tampoco es buena.
Está claro: la edad no es un obstáculo
Todo empezó por una lesión de su joven cuidadora, que jugaba al futbol. Para su recuperación, le aconsejaron ir al gimnasio, e invitó a Lasa a acompañarla. No lo pensó dos veces, ya que siempre ha sido muy activa. Y debió de gustarle, porque aún no lo ha dejado. Y es que son muchos los beneficios del ejercicio físico en la vejez.
Acude al gimnasio cada día, incluidos sábados y domingos. Iñaki, su hijo, le acompaña y destaca su buen carácter y fuerza de voluntad. Graba videos y los sube a las redes sociales, que se hacen eco de su afán. Se la ve rodeada de mancuernas y discos para su entrenamiento de fuerza. En Instagram tiene casi 20.000 seguidores y en TikTok más de 112.000. Su lema es: Soy la más vieja del gym, pero lo prefiero a ser la más joven del asilo.