Los fichajes de RNE (Radio Nacional de España) son una buena campaña contra el edadismo. Porque cómo no entender de ese modo las nuevas contrataciones de la emisora pública. Se trata de un conjunto de hombres y mujeres que han dejado atrás los 60 años, una edad considerada más próxima al final de la etapa laboral que a emprender proyectos. No es la tendencia al uso en los medios, que suelen apostar por renovar sus plantillas con personal más joven.
Las incorporaciones están previstas para la próxima temporada, que comienza a partir de septiembre. Al parecer, el objetivo de la medida es mejorar los niveles de audiencia. En vez de optar por voces por descubrir, se confía la tarea a veteranos bien conocidos en el ámbito radiofónico y/o televisivo. Lo cual pone de relieve la importancia que encierra la experiencia vital. Y es de celebrar, pues es un pronunciamiento contra el edadismo.
Polémica por los fichajes de RNE
La decisión ha sido discutida por una parte de los trabajadores del medio. En una asamblea realizada en la Casa de la Radio, sede de RNE, afloraron quejas ante la falta de promoción interna. Lo cierto es que muchos de los cambios, tanto horarios como de responsables, transforman de arriba abajo la programación anterior. Pero no entramos en ello, ya que desconocemos los aspectos internos del conflicto.
Más allá de las razones de unos y otros, queremos destacar un paso poco habitual. Porque no es frecuente tener en cuenta la experiencia profesional de una persona que ha atravesado la edad social de la vejez. Hace ya décadas que la ONU, siguiendo el criterio de la OMS, estableció la frontera de esta etapa vital en los 60 años. Se atendía así al contexto de la población mundial y no solo al de los países de economía más prósperas. Pero acaso sea el momento de plantear un cambio de norma.