Las recomendaciones de la inteligencia artificial (IA) en materia de salud pueden ser peligrosas. Porque la IA no siempre es una fuente de información fiable, ni tiene en cuenta las circunstancias médicas de cada usuario. El riesgo aumenta cuando aconseja productos para el consumo humano. La noticia de hoy habla de un hombre de 72 años con problemas de memoria. Son dificultades frecuentes a esa edad, pero él no quiere medicamentos. La decisión es razonable, porque no existen pastillas que mejoran la memoria.
No obstante, busca ayuda en una herramienta de inteligencia artificial. Y le recomienda un suplemento alimenticio con la etiqueta de «natural». Convencido de sus bondades, lo compra. Ahí comienza el problema. Que una sustancia sea natural no implica que sea segura. Las setas son un ejemplo: todas son naturales, pero no inocuas. La toxicidad de algunas especies es conocida y su identificación una tarea compleja que requiere experiencia. El Instituto Nacional de Toxicología alerta sobre el consumo de ejemplares venenosos.
Recomendaciones de la inteligencia artificial: cuidado
El protagonista acude tiempo después a consulta médica: presenta sangre en la orina y hematomas en las piernas. Los análisis indican anemia. Y se identifica el origen del problema. Es un paciente polimedicado que, entre otros fármacos, toma anticoagulantes orales. El producto para la memoria contiene extracto de ginkgo biloba, un árbol originario de China habitual en parques y jardines, que puede interaccionar con ellos, aumentando el riesgo de hemorragias.
La médica de familia ajusta la dosis de anticoagulantes y suspende la toma del producto «natural». La situación queda controlada. Y el caso se presenta en el Congreso de la SEMG (Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia) celebrado en Oviedo. La ponencia lleva por título «Interacción farmacológica grave tras recomendación de la inteligencia artificial en paciente polimedicado: nuevo reto para la Atención Primaria«.