Actualidad sobre personas mayores

A los jubilados les gusta estudiar: ¿por qué?

A los jubilados les gusta estudiar

Que a los jubilados les gusta estudiar es un hecho que no se puede rebatir. Cada curso académico aumenta el número de mayores en las aulas. Y no solo en la universidad, también en las de cualquier tipo de oferta educativa que se les dirige. La cuestión es a qué se debe su interés por el aprendizaje. ¿Qué les hace ampliar una preparación que ya no les sirve para el trabajo? A mi juicio, hay una razón de peso: afán por el conocimiento.

Los mayores son el sector de población con el nivel de instrucción más bajo. Por supuesto, no es por su culpa, sino por las condiciones históricas en las que transcurrió su infancia. La sociedad no ha sido siempre igual; aunque, a veces, se nos olvida. Hoy para instruirse solo se requiere la voluntad de hacerlo. Pero no siempre fue así. Hace tan solo 50 o 60 años muy pocas personas tenían acceso a la formación. Ni tan siquiera las enseñanzas más básicas estaban al alcance de todos. Y la ausencia de oportunidades se gravó muy hondo en la mente de los mayores. Muchos de aquellos niños, ya en la vejez, ven como un privilegio la educación que ahora tienen a su alcance. Y no desperdician las oportunidades que se les ofrecen. ¿Aún hay dudas de que los jubilados han cambiado?

A los jubilados les gusta estudiar: de niños no pudieron

 

«A mí me gustaba mucho ir a aprender; aunque teníamos nada más que una cartilla, una enciclopedia, un lápiz, una goma y una libreta… Pero yo iba contenta. Sentí mucha pena por no poder seguir aprendiendo más. Pero tuve que irme; éramos cuatro hermanos y un padre enfermo y había que ir a trabajar». (Mujer, 77 años.)

 «Sentí pena, porque apenas sabía multiplicar y la escuela no me gustaba. Pero como los medios económicos de mis padres no daban para que pudiera estudiar me sacaron; me metieron en un taller de aprendiz, para que, de esta forma, a los 14 años empezara a ganar unas pesetas para ayuda de la familia» (Hombre, 75 años)

«Hubiera querido ser enfermera. Me encantaba; pero… no pudo ser. Mi padre murió cuando yo tenía 12 años. Empecé a trabajar en una pastelería. Tenía que trabajar los sábados, los domingos y los festivos, pero me gustaba» (Mujer, 78 años)

Son tres testimonios de mayores que ilustran por qué a los jubilados les gusta estudiar. Si quieres leer más busca el capítulo 9 de mi tesis de este enlace. ¡Es conmovedor!