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Un funeral cargado de risas, por Concha Velasco

Un funeral de risa

Un funeral cargado de risas, así es la comedia que Concha Velasco interpreta actualmente en un teatro madrileño. La actriz cumplirá 79 años el próximo 29 de noviembre y continúa activa en escena. El pasado septiembre, cuando actuaba en A Coruña, una neumonía la llevó directa al hospital. Se sintió mal durante días, aunque aguantó sin decir nada. No quería suspender las representaciones programadas, pero finalmente hubo de ser ingresada. Llegó al hospital grave, con 40º C. de fiebre. Pidió ser trasladada en ambulancia a Madrid, ciudad en la que reside. Ya restablecida, ha vuelto al trabajo diario.

Concha se formó como bailarina de ballet clásico, una materia en la que destacaba con matrículas de honor. Empezó su carrera artística muy joven, con apenas 15 años. Ha trabajado como bailarina, cantante y presentadora de televisión, si bien su faceta más conocida es la de actriz. Su trayectoria profesional está plagada de reconocimientos. Entre otras distinciones, ha recibido dos veces el Premio Nacional de Teatro, en 1972 y en 2016; la Medalla de las Ciencias y las Artes Cinematográficas en 2004; un Goya de Honor en 2012; el Premio Valle-Inclán en 2015; la Gran Cruz Alfonso X el Sabio en 2016 y, este mismo año, la Medalla de Oro de Madrid.

Un funeral cargado de risas por parte del público

 

El título de la obra representada es El funeral. Está escrita y dirigida por Manuel M. Velasco, hijo de la protagonista. La comedia es el resultado de un singular deseo materno. A la veterana actriz le gustaría convertirse en fantasma al morir y poder espiar así a los demás. La divertida función nació de tal supuesto. Concha actúa junto a un ataúd rodeado de coronas de flores que ha de colocar diariamente en el escenario. Nadie más quiere hacerlo: tiene dentro una figura de cera idéntica a la protagonista.

El teatro huele a incienso. Lucrecia Conti, una destacada actriz, ha fallecido y el Ministerio de Cultura organiza un velatorio en su honor. Todo está dispuesto para despedir a la estrella. De repente, sucede un hecho asombroso e inesperado. Se aparece el fantasma de Lucrecia, que pretende resolver algunas cuentas pendientes. En esta comedia negra, donde Concha se ríe de sí misma, la diversión del público está asegurada.