Pensar en la muerte con humor es lo que hace, y muy bien, Caitlin Doughty. Ahí están sus obras para mostrarlo. En 2016 ya se publicó en español la primera, Hasta las cenizas, en parte en la imagen, que ha sido reeditada por Plataforma Editorial. El Washington Post la elogió de la mejor forma: «Doughty no para de hacernos reír». Un buen reclamo publicitario, sin duda. Desde entonces se empeña en hablar de un tema que no suele ser objeto de conversación; al menos, no habitualmente, pese a su certeza.
Nació en 1984 y vive en Los Ángeles (EE. UU.). Estudió Historia medieval y aceptó un trabajo en un crematorio. Fue el principio de su trayectoria. Hoy dirige una empresa funeraria sin ánimo de lucro. Aboga por cambiar el trato a los difuntos y defiende que deudos y amigos participen en los rituales de despedida. También es bloguera, youtubera y, por supuesto, autora de libros que promueven una mirada distinta hacia el final de la vida con ironía e ingenio, sin por ello faltar al respeto.
Combatir un tabú y pensar en la muerte con humor
En la infancia presenció el accidente mortal de una niña de 2 años en compañía de sus padres. Intentaron que lo olvidara, sin ayudarle a asimilar la gravedad del hecho. Y durante años luchó contra una visión que le impactó sobremanera. Ya adulta, decidió trabajar en pro de una relación más directa y sincera del modo en que los humanos gestionamos la muerte.
En el libro De aquí a la eternidad refleja lo que ha aprendido a lo largo de los años sobre la diversidad cultural en torno al morir. En 2024 publicó ¿El gato se comerá mis ojos?, dirigido a los niños. La sencillez de su narrativa no deja de sorprender, con una trama tan poco común como desenfadada. Somos futuros cadáveres, dice con fino humor. Y es cierto; afrontar la muerte no debería ser un tabú.