No es frecuente ver a mujeres mayores en el escenario. El cine, el teatro y la televisión son un terreno más dado a mostrar la juventud o la adultez antes que la vejez. En especial, si se trata de las mujeres, como denuncia la protagonista de la campaña contra el edadismo, de la que nos hicimos eco, Ana Torrent.
En la Grecia antigua, el ideal de belleza se basaba en la armonía entre el alma y el cuerpo. La idea ya quedó atrás. Hoy se rinde un culto extremo al atractivo físico por encima de otros valores. La sociedad actual aprecia más la imagen externa que la interna. Y menosprecia la experiencia y veteranía que aportan los años.
Cádiz: mujeres mayores en el escenario
Una pieza teatral rechaza la orientación al uso en las tablas. Y da voz a un grupo de mujeres de 65 años y más que se muestran tal como son, sin artificios, ni disimulos. No son profesionales, pero sí artistas, señala la directora de la obra. Rescatan con soltura los recuerdos de su infancia y juventud; un tiempo marcado por la dictadura de Franco. Les cuesta poco: son parte de unas vivencias resistentes al olvido.
La obra se desarrolla en un patio de vecinos. Allí se reúnen a coser, una tarea entonces indispensable, porque no había más alternativa que zurcir y recoser la ropa una y otra vez para poder vestirse. Mujeres cercadas por múltiples necesidades y carencias. Familias numerosas, falta de trabajo para los hombres, frío, hambre y un baño a compartir entre todos los vecinos, además de otras amargas situaciones. Las huellas aún permanecen en su memoria. Ver la actuación solo requiere aportar un litro de aceite de oliva que se incluirá en las cestas de Navidad a repartir entre los vecinos más necesitados del barrio. ¡Qué gran iniciativa comunitaria!
Enlace con la noticia en el Diario de Cádiz.