Muere el niño lobo a los 80 años, anuncia el informativo de TVE. Y la noticia sorprende. Pero no es un cuento o una novela, sino un hecho real, por extraordinario que pueda parecer. Se llamaba Marcos Rodríguez Pantoja y era conocido como el niño lobo de Sierra Morena. La historia estremece. Nacido en Añora, un pueblo de Córdoba, la madre falleció en su octavo parto. El padre, casado de nuevo, lo vendió con solo 6 años para trabajar de pastor en la sierra.
Desde entonces, un cabrero anciano fue su única compañía. Le enseñó a sobrevivir con los recursos de la montaña. Cuando este murió, Marcos Rodríguez Pantoja sabía desenvolverse solo y se adaptó a una vida sin contacto humano. Su comunicación se basaba en aullidos de lobos y sonidos de otros animales con los que se había acostumbrado a convivir sin problema.
Muere un niño lobo que amaba la naturaleza
Permaneció aislado en la naturaleza durante más de una década. Fue encontrado por la Guardia Civil y sometido a un proceso de integración. Sin embargo, no fue sencillo. Las dificultades de amoldarse a una sociedad que desconocía por completo se sucedían. La experiencia tiñó de desconfianza su relación con la gente. Finalmente, encontró su hogar en Rante, una aldea de Orense, donde falleció el 15 de agosto de 2026 (DEP).
El caso saltó a la literatura y al cine. Primero en forma de tesis doctoral, con el título La problemática educativa dels infants selvatics: el caso de Marcos. El autor fue Gabriel Janer Manila, profesor de la Universitat de les Illes Balears en 1978. Años después, transformó la historia en la novela «He jugado con lobos«. En 2010, el director de cine Fernando Olivares la convirtió en la película «Entrelobos«. Se trata sin duda de una biografía tan singular como la narrada en su día sobre Doña María, en Brasil.
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