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La soledad en la vejez: un problema a remediar

La soledad en la vejez

La soledad en la vejez es peligrosa, ya que desencadena una serie de problemas de muy difícil solución. Así lo pone de relive un estudio publicado en el mes de abril en el American Journal of Preventive Medicine. Se trata de una investigación en la que participaron 12.427 personas de más de 65 años. Y se les hizo un seguimiento durante casi una década; en concreto, los años que van del 2011 al 2019. Los resultados dicen que el aislamiento daña la salud y el mal se acrecienta a medida que aumenta la edad. No puede estar más claro. 

Las personas que viven solas se cuidan menos que quienes viven en compañía de otros. El tabaquismo, el exceso de alcohol, los problemas con el sueño o no seguir una alimentación sana son aspectos más presenten en tales casos. Y es que son factores con una influencia muy negativa en la salud. Además, el riesgo no es solo a nivel físico, también a nivel mental. Y es así porque la soledad es una gran fuente de estrés. Y provoca un impacto que socava el bienestar de la persona y da paso a más daño.

La importancia de evitar la soledad en el vejez

 

El resumen de todo ello es que el aislamiento social se asocia con la mala salud y una mortalidad precoz. Y, por tanto, con una peor calidad de vida en la vejez. La soledad aumenta la discapacidad. Y pone en marcha una cascada de circunstancias que se suceden unas a otras. Todas ellas perjudiciales. Sin embargo, se puede detener: no es irreparable. En España más de 2.000.000 de personas mayores de 65 años viven solas; de ellas, el 72,3% son mujeres. Y la cifra no hará sino crecer en los próximos años. De ahí la importancia de programas de prevención y promoción de la salud que contribuyan a mejorar la situación. La soledad no deseada es un mal de nuestro tiempo. Son necesarias oportunidades para envejecer activamente. Y no parecen que estén cerca. Pero urge encontrar la solución.